¿Porque lloran los recién nacidos?


Leo tiene quince días, nunca durmió más de media hora seguida, está llorando cada hora y tengo los pechos lastimados, por lo que la puericultora me recomendó colocarme pezoneras de siliconas. Estoy bastante angustiada y preocupada. Esto no es como yo me imaginaba.
El llanto es la forma de comunicación pre-verbal del recién nacido. Un bebé puede llorar por haber, por frío, por dolor, por incomodidad o simplemente porque quiere comunicar algo. Respondiendo estas preguntas sencillas podrán darse cuenta porque está llorando su bebé:
1. ¿Está aumentando menos de quince gramos por día si es varón y menos de diez si es beba y llora permanentemente? Diagnóstico: tu bebé tiene hambre.
Un bebé menor de tres meses, bien alimentado, sin dolores ni molestias, debería dormir más de catorce horas por día. Quiere decir que, descontando el tiempo que dura la alimentación, debería estar más tiempo dormido que despierto. Como tu bebé tiene hambre, duerme poco y llora entre las mamadas.
La exigencia de un bebé hambriento es tan grande, que los pechos no tienen tiempo de llenarse y, de ese modo, se genera un círculo vicioso que puede poner en riesgo la lactancia. La producción de leche implica un enorme consumo de energía. Si te sentís cansada, angustiada o con sueño, la producción de leche disminuirá todavía más, y el problema podría empeorar.
Consultá con tu pediatra para que controle tu técnica alimentaria y estimule la producción láctea. Preguntale si podés tomar domperidona, un antinauseoso que estimula la producción de leche, o comprimidos de Fenogreco, que es un estimulante natural. También podés consultar con una puericultura, o a la Liga de la Leche, ya que tal vez sea muy útil que alguien te ayude a distraer al bebé por la tarde para que puedas descansar y recuperar energía. Antes de darle una mamadera y poner en peligro la lactancia, probá darle leche maternizada en cucharita o con jeringa. Incluso podés probar con un relactador.

Las primeras dos semanas Marce estuvo bárbaro. Logró un ritmo de tomar la teta cada dos horas y media durante el día y a la noche hacía un tirón de cuatro horas, pero hace tres días empezó a llorar un montón. Es re difícil calmarlo y casi no duerme.

2. ¿Está aumentando de quince a cincuenta gramos por día si es varón y de diez a cuarenta si es beba, y llora permanentemente? Diagnóstico: tu bebé puede tener algún dolor.

Hay bebés más demandantes y llorones que otros, pero que en brazos suelen calmarse rápidamente, dejan de llorar y se quedan dormidos. Si tu bebé (que está creciendo bien) es muy difícil de consolar y llora incluso cuando está en brazos, seguramente siente un dolor que no le permite dormir.
Es importante entonces que a la brevedad hagas una consulta con el médico, ya que es posible que tenga otitis externa o media, angina, esofagitis por reflujo, dermatitis del pañal o infección urinaria (por nombrar sólo los problemas más frecuentes de los recién nacidos).
Juan tiene casi un mes y busca el pecho todo el día. El pediatra nos dijo que está aumentando bien de peso, pero por la forma como se desespera buscando el pecho nosotros estamos seguros de que se está quedando con hambre. Es increíble el ruido que hace cuando le pongo el chupete, así que toma el pecho cada hora y media a dos horas.

3. ¿Está aumentando más de cincuenta gramos por día si es varón y más de cuarenta si es beba? Diagnóstico: tu bebé está sobrealimentado y puede tener cólicos.
Desde el punto de vista de la maduración psicosexual, tu bebé se encuentra en la etapa oral. Eso quiere decir que la boca y los labios son la zona de máxima sensibilidad, y succionar le genera un placer enorme.
Los bebés buscan el pecho y succionan todo permanentemente, las veinticuatro horas del día, sin interrupción. ¡Es un reflejo! De hecho, el reflejo de búsqueda y succión es el reflejo de subsistencia más potente en la vida del ser humano. Cada vez que tenés a tu bebé en brazos busca el pecho, te succiona el brazo o se chupa la manito haciendo un ruido impresionante. Eso no quiere decir que tenga hambre, sino que tiene una pulsión (necesidad incontrolable) por buscar el pecho y succionar. Seguramente, cuando el papá llega del trabajo, lo alza y, al ver cómo busca el pecho, te dice: este bebé tiene hambre. Lo mismo suele suceder con las abuelas y las tías, y no va a faltar quien te sugiera que le des una mamadera.
Tu bebé, que está aumentando más del máximo para su edad, ¡no conoce el hambre! Es que lo alimentás tan seguido pensando que sí lo siente, que en realidad jamás lo ha sentido. Seguramente tiene la pancita hinchada y dolorosa (parece un sachet de leche).
Para cortar el círculo vicioso de:
AGREGAR FLECHAS EN CÍRCULO
llanto por sobrealimentación
más alimentación más dolor
más llanto

debés pasearlo mucho en brazos, y tratar de no alimentarlo a menos que hayan pasado, como mínimo, dos horas y cuarto de la alimentación anterior (siempre se cuenta desde el comienzo de la alimentación, no desde el final). No olvides que tu bebé está aumentando más del máximo de lo normal, eso quiere decir que gran parte de las mamadas que recibe ¡están de más!
Si tenés tanta leche que él, al tomar, se ahoga y debe hacer pausas para poder respirar, te recomiendo que te extraigas los primeros chorros (que es la más líquida y la menos nutritiva) para que tome más tranquilo la leche más nutritiva. Y ofrecele un chupete (redondo y blando) para que satisfaga la necesidad de succión sin alimentación (succión no nutritiva). El pecho debe cubrir solamente el requerimiento de succión nutritiva.
Asimismo, es esencial diferenciar llanto de quejido. Los bebés pueden quejarse por muchos motivos distintos, pero cuando tienen hambre no se quejan sino que lloran, y no se calman de ninguna otra manera que no sea con la alimentación. Es decir que si lo alzás, le colocás el chupete o lo paseás, y se calma, ¡es que no tenía hambre!
No hay que confundir quejido con llanto.
Si lográs espaciar un poco la alimentación, los cólicos y los dolores de panza producidos por sobrealimentación pueden durar unos días más. Debés tener paciencia, pensá que en veinticuatro o cuarenta y ocho horas dejará de llorar y podrás enseñarle a dormir de noche. Una buena manera de ayudarlo es haciéndole masajes en la pancita.
Recostalo sobre tus piernas extendidas, ponete aceite o crema en las manos para que resbale bien sobre su piel, y hacé círculos grandes y profundos en el sentido de las agujas del reloj, en la parte más externa del abdomen: desde la parte inferior del hueso anterior de la cadera del lado derecho, ascendés hasta debajo de las costillas, luego cruzás hasta el lado izquierdo, y de allí bajás hasta debajo del huesito de la cadera izquierda. Es muy probable que estos masajes lo estimulen a defecar, lo cual también le generará bienestar.

Por: Martin Gruenberg

Fotografia Little Moment´s Baby photography